Parásitos más comunes


Un roedor sano debe tener el pelo lustroso, moverse con normalidad y comer, así como desarrollar sus funciones biológicas normales; cualquier irregularidad en estos parámetros puede ser indicio de enfermedad o parasitismo.

Los roedores pueden albergar diferentes tipos de parásitos, ya sea de forma externa o interna; normalmente los externos son ácaros, entre los que se cuentan pulgas, garrapatas y piojos; todos ellos se alimentan de la sangre del hospedador sin dar nada a cambio, y pueden ser vectores o transmisores de infecciones si anteriormente han succionado sangre de un animal enfermo. Por eso mismo, ante el menor indicio de que cualquier animal pueda estar infectado con un parásito es necesario aislarlo inmediatamente para impedir la infección a otros animales, y tratar de desparasitarlo con la mayor prontitud y efectividad posible. La mejor opción es descartar cualquier animal que sea portador de parásitos, pues siempre cabe la posibilidad de que tras la búsqueda de parásitos externos entre el pelaje del roedor infectado se nos haya escapado alguno, con el consiguiente riesgo de infección al resto. No obstante existen buenos desparasitadores cutáneos, y cualquier veterinario debería ser capaz de aconsejarnos el mas conveniente en función del parásitos y las características de cada animal.

Respecto a los parásitos internos comunes en animales predominan animales del orden nematodos y platelmintos, que son gusanos parásitos del sistema digestivo, y parásitos protozoos que no se ven a simple vista y pueden afectar a órganos importantes del organismo, pudiendo causar incluso la muerte. La regla de oro es ante el menor indicio de parasitosis es aislar los animales infectados del resto y consultar un veterinario, pues este puede recomendar distintas soluciones en función del parásito y la situación particular de cada criador.